Crecimiento personal

Temperamento, carácter y personalidad: ¿en qué se diferencian?

Se usan como sinónimos, pero no lo son. Entender la diferencia entre temperamento, carácter y personalidad cambia la forma en que ves tus debilidades.

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«Es que yo tengo mal carácter.» Lo hemos dicho o lo hemos oído muchas veces. Pero casi siempre lo que la persona quiere decir es otra cosa: que reacciona rápido, que se enoja con facilidad o que le cuesta controlarse. Eso, en realidad, tiene más que ver con el temperamento. Y la diferencia importa, porque el temperamento casi no cambia, pero el carácter sí.

Temperamento: la materia prima

El temperamento es la forma natural e innata en que reaccionas. Se nota desde la infancia: hay bebés tranquilos y bebés intensos, niños que hablan con todos y niños que observan desde un rincón. Tiene una base biológica y en buena parte se hereda.

Piensa en el temperamento como la madera con la que se construye un mueble. Hay maderas duras, flexibles, finas o resistentes. Ninguna es mala; cada una sirve para algo distinto.

Carácter: lo que haces con esa materia prima

El carácter es el conjunto de hábitos, valores y decisiones que vas formando con los años. Es el mueble ya construido. Dos personas con el mismo temperamento colérico pueden tener caracteres muy distintos: una aprendió a usar su fuerza para servir y la otra la usa para imponerse.

El carácter se forma con decisiones repetidas, con la educación, con las experiencias y, desde la fe, con la obra del Espíritu en nosotros. Por eso la Biblia no habla de cambiar de temperamento sino de dar fruto:

«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.»

Gálatas 5:22-23 NBLA

Personalidad: lo que los demás ven

La personalidad es la suma de ambos: tu temperamento más tu carácter, expresados en tu forma de hablar, de vestir, de trabajar y de relacionarte. Es lo que la gente percibe de ti.

Un ejemplo

  • Temperamento: Carlos es colérico. Reacciona rápido, decide sin dudar y se frustra cuando las cosas van lentas.
  • Carácter: con los años aprendió a contar hasta diez, a pedir perdón y a escuchar antes de opinar.
  • Personalidad: hoy sus compañeros lo ven como un líder firme pero justo.

Su temperamento no cambió. Su carácter sí, y eso transformó su personalidad.

Por qué esto te da esperanza

Si confundes temperamento con carácter, puedes caer en dos errores:

  1. Resignarte: «Soy así, no puedo cambiar». No es cierto: tu carácter sí puede crecer.
  2. Odiarte: «Debería ser como mi hermano, que es tan tranquilo». Tampoco: tu temperamento es un regalo, con fortalezas que otros no tienen.

La meta no es dejar de ser sanguíneo, colérico, melancólico o flemático, sino ser la mejor versión de tu temperamento.

«Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.»

Filipenses 1:6 NBLA

Cómo empezar

  1. Conoce tu temperamento dominante y secundario.
  2. Identifica tus debilidades más frecuentes (las que marcarías con honestidad).
  3. Elige un fruto del Espíritu para practicar este mes.
  4. Pide ayuda a alguien de confianza que te diga cómo vas.

Descubre tu temperamento

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Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.NBLA.com. Este artículo es de carácter formativo y no reemplaza la ayuda profesional.

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